Una mirada sobre el #WDR2018 Número 17: Los informes del Banco Mundial y sus prácticas – ¿Una hipocresía organizada?

Este blog sostiene que las incoherencias del Banco Mundial que son vistas como ejemplos de ‘hipocresía organizada’ y ‘falsedad’ no son nuevas ni se limitan al ámbito de la educación. Posteriormente al IDM, el Banco Mundial ha publicado otro informe importante, The Changing Wealth of Nations 2018: Building a Sustainable Future [La riqueza cambiante de las naciones 2018: Creación de un futuro sostenible]. Comento brevemente este último informe, aunque también quiero recordar a los compañeros y compañeras el efecto devastador que tienen el BM y otras instituciones de Bretton Woods sobre las naciones más pobres – unas prácticas que subsisten hoy en día.

Los compañeros/as ya han aportado sus comentarios en blogs anteriores (como aquí, aquí y aquí) relativos a la ‘hipocresía organizada’ del IDM (como aquí y aquí). Algunas de las críticas –incluso cuando admiten las partes acertadas del IDM– hacen referencia a las contradicciones entre el diagnóstico manifiesto de lo que el BM denomina la ‘crisis del aprendizaje’ y las prácticas del Banco, especialmente las actividades de su Corporación Financiera Internacional (CFI) que contribuyen al agravamiento de la ‘crisis del aprendizaje’.

The Changing Wealth of Nations [La riqueza cambiante de las naciones] del Banco Mundial da cuenta de la riqueza nacional de 141 países durante 20 años, desde 1995 hasta 2014. Es significativo que el informe introduzca una nueva medida, el ‘Ahorro neto ajustado’, que incluye la disminución de los recursos naturales no renovables, la contaminación del aire, así como el trabajo femenino no remunerado y el trabajo comunitario, que están ausentes de las medidas tradicionales de riqueza como la RNB y el PIB. El informe ofrece nuevas pruebas del saqueo que sufren los países con muchos recursos, la mayoría de ellos en África, por parte de los intereses creados extranjeros. No obstante, las prácticas del BM siguen estando orientadas a hacer cumplir el reembolso de los préstamos y a la repatriación de los beneficios de las empresas transnacionales, y refuerzan el saqueo a través de la extracción desenfrenada de minerales, petróleo y gas. Estos países ricos en recursos se enfrentan a una real ‘maldición de los recursos’ –a pesar del aumento de la extracción de sus riquezas naturales, se vuelven cada vez más pobres. Para D. Amari Jackson, esta ‘maldición’ se ve en gran medida facilitada por el propio Banco Mundial (Jackson, 2018). Frédéric Mousseau, director de políticas del Instituto Oakland, afirma que “en su habitual esquizofrenia, el Banco reclama una mejor gobernanza y unas instituciones más sólidas al mismo tiempo que promueve unas políticas favorables a las empresas que permitirían el florecimiento del sector privado” y pregunta “¿Cómo pueden los países de rentas bajas crear unas instituciones más fuertes si son presionadas por el Banco Mundial para desregular, bajar los impuestos y de ese modo reducir los recursos disponibles para la intervención pública en sus economías?” (Ibid.). Por otra parte, Inclusive Development International junto a otros muestra cómo la CFI financió algunas de las más famosas expropiaciones de tierras de África (Roasa, 2017) y Oxfam ha mostrado cómo 51 de las 68 empresas a las que la CFI presta dinero para financiar inversiones en el África Subsahariana utilizan los paraísos fiscales para evitar pagar impuestos por sus ‘inversiones’.

Ambos informes del BM ignoran la destrucción provocada por las Políticas de Ajuste Estructural (PAE) de la década de los ochenta, el apoyo a los regímenes autoritarios y el sustento dado al régimen del apartheid sudafricano. Al referirse a los efectos devastadores de estas políticas, el informe del Secretario General de la ONU concluyó en 1988, “Los grupos más vulnerables de la población, en particular las mujeres, los jóvenes, los discapacitados y los ancianos y ancianas se han visto grave y adversamente afectados” (Danaher, 1994). Las consecuencias de las políticas del BM y del FMI siguen haciendo estragos en muchos países hoy en día.

El gobierno sudafricano, bajo la tutela de asesores y consultores del BM y el FMI, adoptó en 1996 una política macroeconómica neoliberal que ha seguido generando una desigualdad masiva en todos los sectores de la sociedad, entre ellos la educación. He mostrado en otra parte (Vally, 2018) que mientras el IDM ve con malos ojos la prestación privada de la educación, la CFI apoya agresivamente la denominada “escolarización privada a bajo coste” en Sudáfrica que exacerba la desigualdad. La CFI participó en el desarrollo del Curro group (el mayor grupo de escuelas con fines lucrativos en Sudáfrica) y su expansión (Banco Mundial, 2012).

Más recientemente, el BM promovió políticas ecológicamente destructivas, como las relativas a las centrales eléctricas de carbón, las inversiones en compañías involucradas en prácticas corruptas y la financiación con $200 millones de la empresa minera Lonmin Platinum de Marikana antes de la ‘masacre de Marikana’ de 34 mineros, que se habían declarado en huelga en 2012 (Bond, 2014). Dos semanas después de la masacre, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, visitó Sudáfrica, pero evitó pasar por Marikana y descuidó “verificar su inversión en Lonmin, Marikana, y en su lugar brindó un apoyo de gran resonancia al acuerdo de la CFI con una pequeña empresa de impresión/publicación de correo basura que estaba prosperando en las licitaciones públicas” (Ibid.). Los PAE y el apoyo a regímenes autoritarios por parte del FMI y el BM no han terminado. Mahinour el-Badrawi y Allison Corkery explican cómo un préstamo reciente del FMI/BM de $15 mil millones al régimen militar de Egipto “fomenta las clásicas políticas basadas en la austeridad… que agravarán la pobreza y la desigualdad a gran escala”. Esta relación proporciona auxilio a un régimen que ha encarcelado en condiciones espantosas a 60 000 personas, según algunas estimaciones, entre las que se incluye un importante número de educadores.

Quizás la investidura de Jim Yong Kim, percibido en gran medida como un intelectual crítico y que había desempeñado un importante papel anteriormente en el tratamiento del Sida, dio a la deteriorada imagen del BM una nueva credibilidad. Un reciente y llamativo artículo del New York Times titulado: The World Bank Is Remaking Itself as a Creature of Wall Street [El Banco Mundial se está rehaciendo a sí mismo como una criatura de Wall Street] (Thomas, 2018) es revelador acerca de la estrategia de Kim destinada a conseguir el apoyo del capital privado y de la administración Trump. El artículo está embellecido por la labor llevada a cabo anteriormente por Kim en los barrios pobres de Haití, la influencia que ha tenido en él la teología de la liberación y Chomsky, cómo “Devoró a Marx cuando era joven” y recientemente envió a Macron una copia de Orientalismo de Said, pero también relata cómo juega al golf con Michael Bloomberg y se relaciona con multimillonarios como León Black y David Rubinstein. Leemos cómo,

“La misión del Sr. Kim es revitalizar el Banco Mundial aumentando su poder de fuego y venciendo a los Estados Unidos … [E]está presionando a los inversores privados … para recaudar billones de dólares para proyectos en Indonesia, Zambia, India y otros lugares. Su discurso: pueden cosechar grandes beneficios poniendo su dinero a trabajar junto con el Banco Mundial”.

El artículo también hace referencia a su trabajo con Ivanka Trump y a su presentación del BM a Trump “como una herramienta para mejorar la política ‘América primero’ de la administración”. Las iniciativas del presidente del BM llegaron al mismo tiempo que la administración Trump anunció que estaba reteniendo $65 millones de un paquete de ayuda de $125 millones destinado a la Agencia de las Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNRWA). Las escuelas administradas por esta última son alabadas en el IDM. Por consiguiente, concluí mi intervención al posterior debate moderado del IDM para la revista Comparative Education Review de la siguiente manera:

Un compañero planteó la siguiente pregunta: “¿El IDM es, con algunas de sus afirmaciones progresistas, simplemente una atracción secundaria, un obsequio para los intelectuales de dentro y fuera de las filas [del BM]?”. Me inclino a estar de acuerdo con Steven Klees (2017), quien nos exhorta a cuestionar la legitimidad del BM y el FMI como unas “instituciones no democráticas, tecnocráticas y neoliberales que no encajan en las necesidades del mundo de hoy”.

En otras palabras, rechácenlo, no traten de arreglarlo y no se dejen engañar por la estrategia del Banco Mundial y de Kim – una variación del ‘discurso de izquierdas, acciones de derecha’. Deberíamos más bien dedicar nuestros recursos intelectuales a apoyar a las organizaciones de base que tienen que lidiar con las prácticas rapaces del BM, el FMI y las élites que apoyan.

Una mirada sobre el #WDR2018 es una serie de blogs organizada por la Internacional de la Educación. La serie reunirá las voces de expertos y activistas de la educción –investigadores, docenes, sindicalistas y actores de la sociedad civil– del mundo entero, en respuesta al Informe sobre el Desarrollo Mundial 2018, Aprender para hacer realidad la promesa de la educación. La serie servirá de base para una publicación que se elaborará con vistas a las Reuniones de Primavera del Banco Mundial en 2018. Si desea contribuir a esta serie, por favor póngase en contacto con Jennifer Ulrick en la siguiente dirección: [email protected] las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no representan necesariamente los puntos de vista de la Internacional de la Educación.

Referencias:

Bond, P, (2014), Marikana’s Meaning for Crisis Management: An Instance of South Africa’s Resource Curse [El significado de Marikana para la gestión de crisis: un ejemplo de maldición de los recursos de Sudáfrica], Ulrike Schuerkens (ed.), Global Management, Local Resistances - Theoretical Discussion and Empirical Case Studies [Gestión global, resistencias locales – Discusión teórica y estudios empíricos de casos], Nueva York: Routledge.

Danaher, K, (1994), 50 years is enough – the case against the World Bank and the International Monetary Fund [50 años son  suficientes – argumentos contra el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional], Boston: South End Press, p 3.

Klees, S. (2017). A critical analysis of the World Bank’s World Development Report on education [Análisis crítico del Informe sobre el Desarrollo Mundial del Banco Mundial relativo a la educación]. Proyecto Breton Woods: Critical Voices on the World Bank and IMF [Voces críticas sobre el Banco Mundial y el FMI].

Jackson, D. A, (2018), ‘The Elephant in the Room’: New World Bank Report Only Confirms Its Complicity In Sucking Resource-Rich African Nations Dry [‘El elefante en la habitación’: El nuevo informe del Banco Mundial solamente corrobora su complicidad con exprimir a las naciones africanas ricas en recursos], Atlantic Black Star, 16 de febrero de 2018.

Roasa, D, (2017), Unjust Enrichment: How the IFC Profits from Land Grabbing in Africa [Un enriquecimiento injusto: Cómo la CFI se aprovecha del acaparamiento de tierras en África] – Outsourcing Development: Lifting the Veil on the World Bank Group’s Lending Through Financial Intermediaries [El desarrollo de la subcontratación: desvelar los préstamos del Grupo del Banco Mundial a través de los intermediarios financieros]. Publicados por Inclusive Development International, Accountability Counsel, Bank Information Center, The Oakland Institute y Urgewald.

Thomas, L. (2018, 25 de enero). The World Bank is remaking itself as a creature of Wall Street [El Banco Mundial se está rehaciendo a sí mismo como una criatura de Wall Street]. New York Times.

Vally, S (próximamente, 2018) ‘The Privatisation of Schooling in South Africa’ [La privatización de la educación en Sudáfrica], en Kenneth Saltman y Alex Means (editores), Handbook of Global Educational Reform [Manual de la reforma educativa mundial], Wiley-Blackwell.

Grupo del Banco Mundial, (2012), circunscripción de África, Informe Anual FY10, Anexo 4, Proyectos aprobados para los países de la circunscripción, p. 64.


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Salim Vally

Salim Vally es director del Centro para los Derechos a la Educación y Transformación, profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Johannesburgo y profesor visitante en la Universidad Metropolitana Nelson Mandela. Sus libros más recientes son: Reflections on Knowledge, Learning and Social Movements: History's Schools [Reflexiones sobre el conocimiento, el aprendizaje y los movimientos sociales: las escuelas de la historia] (coeditado con Aziz Choudry; Routledge, 2018) y Education, Economy and Society [Educación, economía y sociedad] (coeditado con Enver Motala; UNISA Press, 2014).

 

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