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#jovenesdocentes “Los jóvenes también somos consecuentes con nuestras historias de lucha como trabajadores de la educación”, por Eva Maia Ludmila Fernández (CTERA, Argentina).

Siempre hay alguien quien siembra esa inquebrantable voluntad de querer transformar el mundo. Y sin dudas que esa persona es un docente. Los jóvenes que nos asumimos militantes políticos, sociales y sindicales, sabemos que esa construcción como sujetos colectivos, no hubiera sido posible sin esa inyección de preguntas hechas carne sobre las injusticias que nos rodean. Creo que nunca hubiera elegido esta forma de vida, si no hubiera sido por grandes maestros y maestras que me hicieron entender que hay que ser consecuentes con nuestra historia y que nuestra identidad se construye a base de quienes nos precedieron en las luchas.

Pienso en los jóvenes de Argentina que en los años 70 fueron asesinados por los militares por dar apoyo escolar en las villas miseria, o en los maestros que fueron cesanteados por enseñar lo que el régimen dictatorial prohibía. ¡Cómo no voy a ser militante!    

Desde niña estaba segura de que mi profesión como adulta tenía que tener la misión de volver el mundo más justo y mi vocación pasó por el periodismo desde los 12 años. Entendía que debía aprender a usar una poderosa herramienta que, de ser masiva, podía cambiar el punto de vista de las personas hacia una mirada crítica sobre las injusticias. Tras haber sido becada en un secundario con orientación en comunicación, estudié en un instituto superior de periodismo que decidió permanecer ajeno a los debates sobre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que buscaba evitar los monopolios y democratizar el acceso a la información. Desilusionada, me acerqué al Magisterio para ser docente, donde pude comprender lo poderosa que podía ser la herramienta de enseñar.

Creo que mi formación como maestra, estuvo atravesada por una coyuntura donde las juventudes empezábamos a salir de un rol muy pasivo y con un Estado Nacional muy presente, éramos motivados a ser protagonistas de grandes transformaciones hacia un país mas justo y solidario. También nos reuníamos con estudiantes de otros Magisterios y llevábamos adelante acciones colectivas de visibilización y resistencia muy fuerte contra un gobierno municipal que vulneraba nuestros derechos como estudiantes. Y allí también estaban los sindicatos acompañándonos.

Un día le pregunto a uno de mis profesores, uno de esos docentes que trataba de calmar mi curiosidad: “¿Pero en definitiva, qué es ser maestro?”. No me olvido nunca más su cara de sorpresa, pero tampoco su firme respuesta: “es, ante todo, un trabajador”.  En definitiva, me enamoré de la carrera, y luego de mi trabajo como maestra. Pero más me motivó asumirme como trabajadora de la educación. Construir esa identidad, y comprender el poder que tiene nuestra profesión.

Recuerdo que la ficha de afiliación me la acercó la delegada sindical de la escuela en mi primer trabajo. Por eso creo que lo que mejor hizo nuestra organización sindical en Argentina es  construir una sólida base de compañeros formados políticamente y conscientes de las luchas que encabezamos a pesar de la estigmatización, persecución y precarización a la que estamos siendo sometidos. Y esas luchas empiezan desde el aula, en la escuela y con la organización sindical claramente identificada con sus banderas desplegadas siempre en lo más alto. 

Creo que debemos poder visualizar el circulo virtuoso que implica: Una Educación de calidad, con sindicatos docentes que aporten a ese desafío (haciendo propuestas y forzando a los Estados impulsen políticas públicas para ello), por lo tanto, alumnos que serán futuros adultos con valores colectivos, y algunos de ellos futuros docentes o miembros de las comunidades educativas, que van a formar parte de las luchas por una educación de calidad. Y sin dudas, que lo que desprende ese círculo a su alrededor son señales de una sociedad con mejores valores.

Las juventudes en esta etapa de la historia mundial asumimos un rol protagónico en las luchas desde el feminismo, los derechos humanos o la defensa de los recursos naturales. Me parece que una de las claves es formar parte, acompañarnos, ser generosos, darnos los debates sin miedos y abrirnos a una amplia participación en el seno de nuestras organizaciones a todo lo que nos proponemos. De otra forma, los jóvenes canalizarán sus expectativas en otras formas de militancia política o se sentirán frustrados. Y nuestras organizaciones se debilitarán en muy poco tiempo al perder dinamismo

Hace muy pocos días participé de una multitudinaria movilización de estudiantes secundarios que recordaban "la Noche de los Lápices". Una serie de secuestros y asesinatos de estudiantes de secundaria, ocurridos durante la noche del 16 de septiembre de 1976 en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Eran miles de chicos y chicas cantando consignas, con carteles, cortando las calles. Con mis dirigentes, que también estaban acompañando, los mirábamos llenos de alegría y entusiasmo, pero sobre todo esperanza: “Acá esta la escuela pública, acá está nuestro Sindicato”. Que este fenómeno de memoria y resistencia esté ocurriendo hoy sin dudas, es gracias a quienes hacemos un enorme esfuerzo, con tantos otros, para que dictaduras sangrientas como las que tuvimos no ocurran nunca más bajo ninguna de sus formas.

Finalmente, creo que la profesión docente y la militancia sindical es una elección de vida que debemos volver a elegir cada día. Y transmitir ese fuego, sobre todo a quienes están estudiando para ser docentes. Debemos seguir sembrando para “que florezcan mil flores”.

“Es necesario hacer un mundo nuevo. Un mundo donde quepan muchos mundos, donde quepan todos los mundos.” Subcomandante Marcos

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El tema del Día Mundial de los Docentes de 2019 es "Los jóvenes docentes: El futuro de la profesión". Para celebrar la ocasión, estamos lanzando una mini-serie de blogs que presentan las voces y experiencias de los jóvenes profesores y del personal de apoyo a la educación. Esta es una oportunidad de escuchar directamente a los jóvenes profesionales de la educación y a los jóvenes sindicalistas y descubrir sus historias: qué los atrajo a la profesión, los desafíos a los que se enfrentan y sus planes para el futuro.

Si eres un joven profesor o personal de apoyo a la educación, o si te has incorporado recientemente a la profesión, no dudes en contribuir a la serie y hacer que se escuche tu voz. Por favor, póngase en contacto con Sonia en [email protected].


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Eva Maia Ludmila Fernández

Eva tiene 35 años y es profesora de Educación Primaria Nacional. Es miembro de la Comisión Directiva de Seccional del Sindicato Unificado de los Trabajadores de la Educación de la Provincia de Buenos Aires (SUTEBA, gremio base de CTERA) desde 2012 y Secretaria de Cultura de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) Seccional en Gral Pueyrredon, Buenos Aires, Argentina. Es militante territorial desde el Movimiento Mayo en el Frente Barrial de la CTA y funcionaria pública como Consejera Escolar por la fuerza política Frente de Todxs.

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